• Nuria

ABRAZOS CONSCIENTES

Actualizado: abr 5



A simple vista abrazar puede parecer una acción relativamente sencilla: rodear a otro ser con los brazos y acercar ambos cuerpos, generalmente la zona del tórax. Entonces...

¿por qué nos cuesta abrazar? Quizá porque no sea tan simple como parece e implique algo más.


He podido experimentar que hay distintos tipos de abrazos. Están aquellos que se realizan de forma rápida y acompañados de unos golpecitos en la espalda, casi como automáticos, que pueden parecer convenientes, entre colegas por ejemplo; en actos sociales o reuniones familiares y que parecen transmitir cierta camaradería y alegría por el encuentro o por lo contrario un vago intento de consuelo o ánimo en determinadas ocasiones.

Hay abrazos que resultan fríos e incómodos bien porque están fuera de contexto, bien por lo que se transmiten los que se abrazan, tienden también a ser rápidos, como si existiera una necesidad imperiosa de apartarse del otro cuerpo, como si hubiera que protegerse de algo, como si estuvieran invadiendo tu espacio vital. Ambos me resultan abrazos vacíos… mecánicos y poco conscientes, al menos por una de las partes.

Por otro lado existen aquellos abrazos en los que te puedes abandonar, puedes soltar y relajar tu cuerpo, donde parece generarse un espacio en el que prima el compartir, ya sean momentos de alegría o de intenso dolor, donde parece que tu alegría se multiplica al compartirla y tu sufrimiento pierde peso e intensidad. Hay abrazos en los que sientes que tu ser está seguro tal y como es, generan confianza y un vínculo especial. Son abrazos donde no solo se acercan dos cuerpos, sino dos corazones o almas, y al ser así puedes sentir parte de lo que el otro siente, son abrazos cálidos y cómodos.

Podemos empezar a reflexionar preguntándonos si abrazamos a los que nos rodean, a nuestros padres, hermanos, pareja, sobrinos, hijos, nietos... Si abrazamos a nuestros amigos y conocidos.

Si la respuesta es no, podemos preguntarnos quizá: ¿qué me impide hacerlo?; ¿qué pasaría si lo hiciera?

Si la respuesta es afirmativa, podemos observar el contexto, la situaciones en las que abrazamos a otros ¿suelen ser momentos alegres o también en momentos de sufrimiento y malestar?

La calidad del abrazo, qué características tiene: ¿cómo son los abrazos que doy? ¿rápidos?, ¿largos? ¿cómo son los abrazos que recibo? ¿soy consciente de lo que siento al abrazar? ¿puedo en alguna medida sentir al que abrazo?

Cual es la intención del abrazo: ¿Para qué estoy abrazando?...¿para sentirme bien? ¿para que nos sintamos bien?¿porque es lo que toca?

¿Desde dónde abraza mi cuerpo? ¿Desde la necesidad egocéntrica de ese abrazo ( desde la cabeza) o desde el compartir la experiencia, sea la que sea, con el otro (desde el corazón)?; ¿Abrazo desde el miedo de mi coraza (rápidamente y de forma automática, como para cumplir) o abrazo desde el amor y la compasión (con la intención de compartir y sentir, con la intención de ofrecer algo auténtico de mí)? ¿Cuál es la intención detrás del abrazo?


Abrazar en momentos felices, es fácil, es agradable, nos sienta bien, pero ¿y abrazar en momentos difíciles? ¿Cómo sienta? ¿Es agradable y fácil?

Abrazar desde el amor y la compasión, vamos por partes...Amor es el sentimiento o deseo de que el otro sea feliz y la compasión el deseo de que el otro no sufra y dicho deseo mueve a realizar alguna acción para aliviar su sufrimiento. Ambos nacen de un lugar profundo y genuino del ser humano.

Así que abrazar de ese modo requiere coraje, hace falta valor para abrir el corazón, desnudar el alma, despojarla de las vestimentas que le ha ido poniendo el miedo y dejar que se vea lo que hay en el interior, hace falta valor para mostrar la propia vulnerabilidad del mismo modo que para acoger la vulnerabilidad del otro.

Y por eso nos cuesta tanto, porque nuestro corazón se protege, tenemos miedo, miedo a sentir sobretodo el dolor ajeno... ¿y si siento demasiado?, ¿y si duele demasiado? ¿y si no se que hacer con lo que siento? Por eso parece más fácil el abrazo veloz y automático.

Y no sólo requiere coraje sino también presencia y atención. Para poder estar con el sufrimiento del otro has de ser consciente del mismo y para ello has de estar atento.


Hay evidencia científica sobre la relación entre los abrazos y la secreción de oxitocina, hormona que aumenta el bienestar, fortalece vínculos, aumenta generosidad, empatía y disminuye el estrés al bloquear el cortisol que tiene un papel importante en el estrés.

Al margen de los beneficios que la neurociencia ha demostrado, me pregunto si la calidad de los mismos influye y puedo imaginar que a mayor sinceridad en el gesto, mayor beneficio…Por lo que no sólo el mero contacto físico, sino una actitud amable, amorosa y sincera al abrazar garantizarán un mayor beneficio físico y psicológico.




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