• Nuria

ACTITUDES BÁSICAS PARA PRACTICAR MINDFULNESS



Todos sabemos que cuando se construye una casa, los cimientos son una parte indispensable de la misma, de lo contrario ésta no se sostendría en pie.

Del mismo modo, al “construir” nuestra práctica de mindfulness, ésta debería tener unos cimientos sólidos.

Las siguientes actitudes que propone el Dr. Jon Kabat-Zinn podrían ser esos cimientos, y se pueden cultivar en nuestro día a día para reforzar la práctica de mindfulness.

1. No juzgar: No juzgar es un verdadero reto, ya que cuando empezamos a prestar atención a lo que hay en nuestra mente, rápidamente descubrimos que tenemos opiniones para casi todo y juzgamos todo en términos de me gusta o no me gusta, es bueno o malo…

Cuando hablamos de no juzgar, no significa eliminar el juicio sino más bien ser consciente de los juicios que emitimos y también tratar de no juzgar el juicio. De este modo, se puede desarrollar discernimiento, la capacidad de ver las cosas como son en realidad, más allá de los me gusta, no me gusta, es bueno o malo. Dándonos cuenta de que este tipo de ideas nos impiden ver la realidad tal y como es, la limitan entre dos extremos, pues la filtramos desde nuestros juicios.

Con el tiempo, relacionándonos de este modo con los juicios (reconociéndolos y dejándolos pasar sin seguir su dictado) empezarán a perder poder en nuestra vida.


2. Paciencia: Cuando observas la naturaleza, te das cuenta de que sigue su propio ritmo, y que por mucho que tengamos prisa, las cosas acontecen cuando es el momento preciso.

Del mismo modo que no se puede abrir un capullo antes de tiempo para que salga la mariposa, pues ésta no sobreviviría, nuestra práctica de mindfulness requiere de paciencia, con el proceso en sí y con nosotros mismos.

Si vivimos con prisa e impaciencia por que llegue el siguiente momento, en realidad no estamos habitando en el presente, nos estamos perdiendo la vida.

Cultivar paciencia con uno mismo y el entorno pasa por estar presente y aceptar que ocurre momento a momento, observando quizá la tendencia de nuestra mente a irse al futuro y devolviendo la atención a este momento.


3. Mente de principiante: Aunque pueda parecer que los días son iguales, la verdad es que cada momento es nuevo, es único y nunca antes hemos estado en él. La mente de principiante propone contemplar las cosas con la frescura de un niño, con apertura y curiosidad abandonando nuestras ideas preconcebidas, opiniones y expectativas que únicamente limitan nuestra experiencia. Cuando eres un verdadero principiante, tu mente está vacía y abierta, estás dispuesto a aprender y considerar toda la información, como un niño descubriendo algo por primera vez, sin embargo, a medida que desarrollas conocimiento y experiencia, tu mente se va volviendo más cerrada a información nueva y tiendes a pensar “esto ya lo conozco” o “esto ya lo he vivido”. Cuando empezamos a mirar las cosas con curiosidad, como si fuera la primera vez que las vemos, entramos en contacto con la novedad y con un abanico de nuevas y amplias posibilidades, mientras que, si miramos desde la “experiencia”, del que ya lo sabe todo… quedamos atrapados en rígidos y antiguos patrones.


4. Confianza: Desarrollar confianza en uno mismo y en las propias capacidades, es importante cuando aprendemos a meditar. Es importante confiar en la propia intuición, en los mensajes que nuestro cuerpo nos manda y si aprendemos a observarlo, sentirlo y confiar en él, podemos establecer una profunda intimidad con nosotros mismos. El hecho de sentir confianza en nosotros se extrapola a nuestras relaciones y nuestro entorno, así como a los diferentes retos que la vida propone.


5. No esforzarse: aunque meditar exige algo de disciplina, los mayores beneficios llegan del no esfuerzo. Se trataría más bien de no esforzarse en obtener unos resultados determinados, en conseguir objetivos (calmar un dolor, tranquilizarse, ser mejor persona…) y aceptar las cosas tal y como se van presentando. Se puede entender como un “no hacer” y simplemente “ser”, una forma de contrarrestar la tendencia que tenemos de hacer cosas constantemente. Como dice Kabat-Zinn: “Aunque requiere mucho trabajo y cierto tipo de energía, la verdad es que la meditación consiste en no hacer. No tiene otro objetivo para nosotros que el que seamos nosotros mismos.”


6. Aceptación: Aceptar significa observar lo que ocurre y admitir lo que pasa tal cual es en el momento presente, sin pretender o intentar que sea de otra manera porque cuando intentamos forzar las situaciones para que sean como a nosotros nos gustaría que fueran, en vez de verlas tal y como son, se gasta tiempo y energía, se acumula tensión y sufrimos. Aceptar no quiere decir que estemos de acuerdo o que nos tenga que gustar esa situación, simplemente significa desarrollar la disposición de ver las cosas como son para poder tomar mejores decisiones. Tampoco hay que confundir aceptación con resignación o pasividad pues la aceptación de la realidad te impulsa a la acción, es una actitud activa.

7. Dejar ir, soltar: Cuando comenzamos a prestar atención a nuestra experiencia interna es muy frecuente darnos cuenta de que la mente tiende a aferrarse a ideas o expectativas sobre cómo deberían ser las cosas ( incluida nuestra práctica), también nos aferramos a sensaciones físicas, a pensamientos acerca del pasado o del futuro. Nos aferramos a lo que nos gusta y nos resistimos a lo que no nos gusta. La actitud que propone el Dr. Kabat-Zinnn tiene que ver con no apegarnos. Dejar ir es en realidad permitir, permitir que las cosas sean tal y como son. Cuando sueltas tus expectativas sobre la vida, sobre tus ideas te liberas del sufrimiento que genera el aferrarse a ellas.


Espero que te haya servido de ayuda, un saludo

Nuria.


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